Ventajas de solicitar un crédito a un prestamista y no a un banco

 

Las necesidades apremiantes de dinero son situaciones a las que todos estamos propensos. Cuando estas condiciones se hacen imperiosas, el panorama nos inclina a tomar fondos bajo la figura de créditos rápidos. Ante esta posibilidad: ¿qué será más conveniente para cubrir nuestras necesidades?

El enfoque, sin duda, se dirige a la toma de decisiones en cuanto a: tramitar la solicitud de un crédito ante un banco o acudir a un prestamista. La respuesta sugiere considerar muchos aspectos, pero antes hay que conocer las ventajas de solicitar un crédito a un prestamista, y no a un banco.

Las necesidades de fondos, por lo general, llevan consigo el carácter de urgencia. En este sentido, buscar soluciones rápidas, que supongan menos requisitos y procesos burocráticos con evaluaciones inmediatas, sería la opción adecuada cuando lo que se quiere es disponibilidad en el menor tiempo posible.

Esta inmediatez es una condición que la banca se caracteriza por no ofrecer a sus clientes, por el contrario, los procesos son sumamente lentos. Muchos clientes, debido a esta particularidad, prefieren sacrificar costos y conseguir inmediatez.

Es por ello que, ante la disyuntiva, lo conveniente es dilucidar el tiempo que estamos dispuestos a esperar para obtener el crédito, así como el presupuesto con el cual contamos para el retorno de lo solicitado.

Ventajas de los Prestamistas

 

La vía bancaria como único medio para solicitar fondos en préstamos ya son cosa del pasado. Para suerte de muchos, hoy en día se dispone de otras vías que resultan bastante atractivas para responder a las necesidades de dinero.

Ya no necesariamente tienes que recurrir a tu banco de toda la vida cuando las finanzas se tornan estrechas. Explorar nuevas opciones a través de empresas de capital privado o prestamistas particulares, pueden darte alternativas para créditos mucho más rápidos y con pasos menos restrictivos con aprobaciones exitosas.

Una visión objetiva de las ventajas de estas empresas, así como de las necesidades y capacidades de pago para el retorno de los fondos, pueden ser una importante manera de analizar la toma de decisiones cónsonas, sobre todo cuando estamos buscando opciones para hacer solicitudes y trámites de financiamiento.

Entre las ventajas más interesantes que puedes conseguir, utilizando las opciones que tienen a disposición de los clientes los prestamistas, destacan:

Niveles de exigencia mucho más flexibles: los prestamistas, en contraposición a las entidades bancarias, ofrecen trámites sencillos. Adaptando su oferta a las condiciones reales tanto del mercado, como del cliente. Sin importar la experiencia crediticia del solicitante, el prestamista permite el avance de la solicitud.

Las evaluaciones de estas compañías se basan en estudios integrales del cliente, donde hacen énfasis en aspectos como: recursos disponibles, posibilidades reales para devolver los fondos tomados y circunstancias que rodean al individuo o empresa.

Con base en esta información son capaces de conceder, en tiempos realmente breves, respuestas en cuanto a: montos posibles y viabilidad real del caso y plazos de pago.

En este caso la banca suele ser mucho más estricta, no concediendo flexibilidades ni para trámites y recaudos, mucho menos para las evaluaciones de riesgo.

Se puede acceder a los servicios aun siendo registrados en indicadores de morosidad: existen estadísticas que etiquetan a clientes que han presentado dificultades con la devolución de fondos en préstamo. Muchas de estas personas suelen ser rechazadas de muchas entidades bancarias, aun cuando su situación ha sido solventada.

Este tipo de clientes ha encontrado en las opciones de los prestamistas la oferta perfecta para acceder a créditos y condiciones de financiamiento para sus requerimientos de fondos.

Con respecto a lo antes descrito, este tipo de empresas hacen un estudio de la realidad actual del interesado, y sobre ello, y sus capacidades financieras del momento, toman la decisión crediticia correspondiente.

No existe obligatoriedad de vinculación con el prestamista: esta es una ventaja realmente cómoda cuando lo que se quiere es la obtención de fondos de manera expedita. En otras instituciones, y principalmente las bancarias, se persigue sacar de la necesidad del préstamo una oportunidad para vincular al cliente, mediante la oferta de un abanico de productos financieros.

Estos productos por lo general no son requeridos por el solicitante. Valdría la pena analizar sí realmente conviene tomarlos. Algunos de estos productos están conformados por pólizas de seguros con coberturas no acordes a las necesidades, la obligatoriedad de abrir cuentas con la institución, entre otros.

Colocar estos productos hace que muchos entes bancarios ajusten las tasas de préstamos, haciéndolas más bajas que las que conceden los prestamistas.

Habría que ver en todo caso que conviene más a nuestras necesidades del momento.

Clientes sin empleo formal también son aceptados: despreciar un sector de la población que no cuenta con nomina fija, es realmente un grave error.

Las situaciones políticas y económicas que atraviesan ciertos países en desarrollo afecta a gran parte de los solicitantes. No obstante, si bien esta parte de la población no cuentan con empleos de “quince y ultimo”, está condición no es un determinante definitivo de su capacidad de pago.

En este sentido, la visión de las instituciones prestamistas es mucho más amplia y se centra en las capacidades reales y actuales del solicitante en cuanto a sus ingresos, aunque los mismos no provengan de un empleo regular.

Simplicidad en los procesos y trámites: es otra de las ventajas de los servicios que ofrecen a los clientes estas plataformas. Al contar con el desarrollo de las opciones en línea, los procesos de tramitación son mucho más rápidos y con menos documentación. Los mismos pueden gestionarse desde la comodidad de un ordenador de manera práctica y sencilla.

Los créditos gestionados y aprobados son mucho más eficientes y en mayor cantidad:  esto es producto de que los procesos son más eficientes en cuanto a tiempo de respuesta, lo que les permite a los prestamistas llegar de manera más acelerada y eficaz a sectores normalmente desatendidos por la banca.

Cuando las necesidades de dinero tocan nuestra puerta hay que sentarse a analizar de forma minuciosa que opción resulta más apropiada. Hay que tener en cuenta que si bien los tramites gestionados ante prestamistas resultan ser más costosos en cuanto a tasas, la rapidez de la respuesta hace que muchas veces valgan la pena los precios a pagar.

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Ventajas de solicitar un crédito a un prestamista y no a un banco

 

Las necesidades apremiantes de dinero son situaciones a las que todos estamos propensos. Cuando estas condiciones se hacen imperiosas, el panorama nos inclina a tomar fondos bajo la figura de créditos rápidos. Ante esta posibilidad: ¿qué será más conveniente para cubrir nuestras necesidades?

El enfoque, sin duda, se dirige a la toma de decisiones en cuanto a: tramitar la solicitud de un crédito ante un banco o acudir a un prestamista. La respuesta sugiere considerar muchos aspectos, pero antes hay que conocer las ventajas de solicitar un crédito a un prestamista, y no a un banco.

Las necesidades de fondos, por lo general, llevan consigo el carácter de urgencia. En este sentido, buscar soluciones rápidas, que supongan menos requisitos y procesos burocráticos con evaluaciones inmediatas, sería la opción adecuada cuando lo que se quiere es disponibilidad en el menor tiempo posible.

Esta inmediatez es una condición que la banca se caracteriza por no ofrecer a sus clientes, por el contrario, los procesos son sumamente lentos. Muchos clientes, debido a esta particularidad, prefieren sacrificar costos y conseguir inmediatez.

Es por ello que, ante la disyuntiva, lo conveniente es dilucidar el tiempo que estamos dispuestos a esperar para obtener el crédito, así como el presupuesto con el cual contamos para el retorno de lo solicitado.

Ventajas de los Prestamistas

 

La vía bancaria como único medio para solicitar fondos en préstamos ya son cosa del pasado. Para suerte de muchos, hoy en día se dispone de otras vías que resultan bastante atractivas para responder a las necesidades de dinero.

Ya no necesariamente tienes que recurrir a tu banco de toda la vida cuando las finanzas se tornan estrechas. Explorar nuevas opciones a través de empresas de capital privado o prestamistas particulares, pueden darte alternativas para créditos mucho más rápidos y con pasos menos restrictivos con aprobaciones exitosas.

Una visión objetiva de las ventajas de estas empresas, así como de las necesidades y capacidades de pago para el retorno de los fondos, pueden ser una importante manera de analizar la toma de decisiones cónsonas, sobre todo cuando estamos buscando opciones para hacer solicitudes y trámites de financiamiento.

Entre las ventajas más interesantes que puedes conseguir, utilizando las opciones que tienen a disposición de los clientes los prestamistas, destacan:

Niveles de exigencia mucho más flexibles: los prestamistas, en contraposición a las entidades bancarias, ofrecen trámites sencillos. Adaptando su oferta a las condiciones reales tanto del mercado, como del cliente. Sin importar la experiencia crediticia del solicitante, el prestamista permite el avance de la solicitud.

Las evaluaciones de estas compañías se basan en estudios integrales del cliente, donde hacen énfasis en aspectos como: recursos disponibles, posibilidades reales para devolver los fondos tomados y circunstancias que rodean al individuo o empresa.

Con base en esta información son capaces de conceder, en tiempos realmente breves, respuestas en cuanto a: montos posibles y viabilidad real del caso y plazos de pago.

En este caso la banca suele ser mucho más estricta, no concediendo flexibilidades ni para trámites y recaudos, mucho menos para las evaluaciones de riesgo.

Se puede acceder a los servicios aun siendo registrados en indicadores de morosidad: existen estadísticas que etiquetan a clientes que han presentado dificultades con la devolución de fondos en préstamo. Muchas de estas personas suelen ser rechazadas de muchas entidades bancarias, aun cuando su situación ha sido solventada.

Este tipo de clientes ha encontrado en las opciones de los prestamistas la oferta perfecta para acceder a créditos y condiciones de financiamiento para sus requerimientos de fondos.

Con respecto a lo antes descrito, este tipo de empresas hacen un estudio de la realidad actual del interesado, y sobre ello, y sus capacidades financieras del momento, toman la decisión crediticia correspondiente.

No existe obligatoriedad de vinculación con el prestamista: esta es una ventaja realmente cómoda cuando lo que se quiere es la obtención de fondos de manera expedita. En otras instituciones, y principalmente las bancarias, se persigue sacar de la necesidad del préstamo una oportunidad para vincular al cliente, mediante la oferta de un abanico de productos financieros.

Estos productos por lo general no son requeridos por el solicitante. Valdría la pena analizar sí realmente conviene tomarlos. Algunos de estos productos están conformados por pólizas de seguros con coberturas no acordes a las necesidades, la obligatoriedad de abrir cuentas con la institución, entre otros.

Colocar estos productos hace que muchos entes bancarios ajusten las tasas de préstamos, haciéndolas más bajas que las que conceden los prestamistas.

Habría que ver en todo caso que conviene más a nuestras necesidades del momento.

Clientes sin empleo formal también son aceptados: despreciar un sector de la población que no cuenta con nomina fija, es realmente un grave error.

Las situaciones políticas y económicas que atraviesan ciertos países en desarrollo afecta a gran parte de los solicitantes. No obstante, si bien esta parte de la población no cuentan con empleos de “quince y ultimo”, está condición no es un determinante definitivo de su capacidad de pago.

En este sentido, la visión de las instituciones prestamistas es mucho más amplia y se centra en las capacidades reales y actuales del solicitante en cuanto a sus ingresos, aunque los mismos no provengan de un empleo regular.

Simplicidad en los procesos y trámites: es otra de las ventajas de los servicios que ofrecen a los clientes estas plataformas. Al contar con el desarrollo de las opciones en línea, los procesos de tramitación son mucho más rápidos y con menos documentación. Los mismos pueden gestionarse desde la comodidad de un ordenador de manera práctica y sencilla.

Los créditos gestionados y aprobados son mucho más eficientes y en mayor cantidad:  esto es producto de que los procesos son más eficientes en cuanto a tiempo de respuesta, lo que les permite a los prestamistas llegar de manera más acelerada y eficaz a sectores normalmente desatendidos por la banca.

Cuando las necesidades de dinero tocan nuestra puerta hay que sentarse a analizar de forma minuciosa que opción resulta más apropiada. Hay que tener en cuenta que si bien los tramites gestionados ante prestamistas resultan ser más costosos en cuanto a tasas, la rapidez de la respuesta hace que muchas veces valgan la pena los precios a pagar.

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